WHERE I’M FROM

Yo

(…) Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar. A. Machado.

Llevamos ya avanzado enero, típico mes en el que todos hacemos propósitos para el año que viene. Propósitos para el alma, propósitos para el cuerpo, propósitos, al fin y al cabo, para intentar ser un poquito más felices. Algunos logramos sacarlos adelante, otros se quedan en el camino… y otros los repetimos año tras año con la esperanza de que por fin, esta vez sí, consigamos cumplirlos.

Hace un tiempo, allá por el mes de mayo, publiqué en el blog La Belleza un poema que escribí en clase, cuando hacía mi curso de Coaching. Era un poema que hablaba de mis raíces. Es por eso que me ha parecido interesante rescatarlo ahora y compartirlo con mis nuevos lectores. Porque para saber a dónde vamos, pienso yo, debemos saber de dónde venimos. Y creo que es un buen ejercicio a llevar a cabo antes de plantearse nuevos propósitos. El pasado no determina nuestro futuro, pero sí nos ayuda a comprender mejor nuestro presente. Sin más, os dejo con el citado poema.

Yo soy de cenas en la cocina,
cenas de juegos, risas y bromas, llantos algunas veces.

Yo soy de una casa y un jardín al pie de la sierra del Guadarrama,
y de sus tormentas a la luz de las velas.
Soy de tardes enteras subido a una bicicleta,
soy de un magnolio y de un castaño, soy del queso de la tierra.

Yo soy de tardes de lectura
tirado en el suelo de una habitación de la Avenida de América,
soy de Los Cinco y de los Hollister, de Guillermo y de Tolkien
y de tantos otros.

Soy de John Wayne, de Tarzán y de la Mona Chita,
soy de la amistad de unos perros
que me daban lo que los amigos ausentes me quitaban.

Soy también de D. Eulogio y de su “a lo hecho pecho”,
soy de D. Ramiro y las patillas, soy de un loco que me amamantó entre sus pechos.

Yo soy del baloncesto, del atletismo
y de los largos infinitos en la piscina;
soy de una ermita en medio del campo
y de las cuentas de un Rosario que al pasar
me conectan con el misterio de lo eterno.

Soy cientos de líneas escritas
huyendo del tedio del estudio,
y soy un montón de versos de amor en una playa,
versos dando vida a los amores no correspondidos.

Soy un alma libre, un alma solitaria,
un alma de recuerdos y de amigos,
de familia y de perros, de momentos y de puestas de sol.

Un alma que guarda todo eso,
amigos, recuerdos, padres, hermanos, abuelos, perros,
en un lugar escondido de su corazón,
en algún lugar recóndito y desconocido de su ser.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s