¡Es demasiado tarde!

Nunca es demasiado tarde para ser la persona que podrías haber sido. George Eliot

Es demasiado tarde para empezar a hacer deporte, no tengo edad; es demasiado tarde para arreglar aquella relación, ¡está tan contaminada!; es demasiado tarde para estudiar esta carrera, ¡qué voy a hacer yo entre chicos de veinte años!; es demasiado tarde para casarme, ya se me pasó la edad; es demasiado tarde para cambiar de trabajo, quién me va a contratar a estas alturas; es demasiado tarde para cambiar, soy así y esto es lo que hay.

Es demasiado tarde. La excusa perfecta para no hacer nada, para justificar el inmovilismo, la pereza, el miedo. Nuestro mejor aliado para no movernos de nuestra zona de confort. Es demasiado tarde. ¿Lo has dicho alguna vez? Seguro que sí. ¿Y te lo has creído? Seguro que también. Pero… ¿te has parado a pensar si es realmente cierto? ¿Si es verdad que es demasiado tarde? ¿Te has enfrentado con sinceridad a tu excusa perfecta? Si no lo has hecho, te invito a que lo hagas ahora. Escribe en una hoja “es demasiado tarde para…”, y haz una lista de todas aquellas cosas para las que consideras que es demasiado tarde. Al lado pon otra columna: “motivos”. Y escribe las razones por las cuales es demasiado tarde. Cuando lo tengas, ponte a pensar, sobre cada “es demasiado tarde”: ¿y si no fuera demasiado tarde? ¿Qué pasaría? ¿Cómo sería mi vida si no fuera demasiado tarde y me pusiera a hacer todas esas cosas que me gustaría hacer y no hago porque… es demasiado tarde?

Nunca es demasiado tarde para nada. Si quieres algo, si lo deseas de verdad, ve por ello, tengas la edad que tengas, sean tus circunstancias las que sean. Y si esas circunstancias te impiden ir tras tu objetivo, cámbialas. No te quedes parado, y deja de contarte historias. Esos “es demasiado tarde” sólo son eso, historias que te cuentas para no moverte, para no enfrentarte a lo que te da miedo o pereza. Sí, es cierto que hay cosas para las que, realmente, es demasiado tarde. A mí me hubiera gustado ser atleta de alto rendimiento. A mi edad eso ya no es posible. Pero puedo hacer otras cosas. Puedo buscar otros retos dentro del mundo del deporte.

Lo importante es que no te quedes lamentándote de lo que ocurrió o no ocurrió en el pasado. Lo que pasó no puedes cambiarlo. Pero sí puedes cambiar tu forma de verlo, de interpretar aquellos hechos. Puedes darle otra lectura a tu pasado, aceptarlo, y mirar hacia el futuro en paz. Y puedes, si de verdad lo quieres, ponerte en marcha para lograr aquellas cosas para las que ya es demasiado tarde.

A veces no dependerá de nosotros mismos. Necesitaremos, como dice Rafael Echeverría, coordinar acciones con otras personas. ¿Y cómo se hace eso? Hablando, abriendo conversaciones que no nos atrevemos a abrir, o cerrando aquellas que se abrieron algún día y quedaron en suspenso. De ello, de las conversaciones, hablaré otro día. Son una potente herramienta a la que merece dedicarle un poco de tiempo. El objetivo de mi artículo de hoy es que pienses: ¿para qué me digo que es demasiado tarde aquello o lo otro? Si sigues sin hacer nada, entonces sí será demasiado tarde. Pero si te mueves… quizá deje de ser demasiado tarde. Tú decides.

La imagen que ilustra el artículo es cortesía de nomad pictures
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