Recomenzar

Pregúntate si lo que estás haciendo hoy te acerca al lugar en el que quieres estar mañana. Walt Disney.

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“Es difícil que no te valoren, hace mucho daño; pero es sólo su opinión”. “Gran oportunidad de empezar por tu cuenta”. “La fórmula, creer en ti”. “A por el siguiente y a triunfar”. “Si se cierra una puerta, se abre una ventana”. “Te veo en la presentación de tu libro, y te veré disfrutando de lo que te gusta y haciendo lo que quieres”.

Son frases de ánimo que me mandaron el pasado viernes varios amigos, al enterarse de mi despido en la empresa en la que trabajaba. Aún me quedaban dos meses de contrato, pero el director del centro decidió que yo era demasiado serio para atender al público. Fue un juicio superficial, al verme trabajando un día que pasó por allí. De nada valió la intercesión de mi jefe. De nada sirvió que le dijera que soy trabajador y responsable, que si quería me trasladara a otra sección donde no tuviera que atender al público. De nada sirvió tampoco la petición que hizo de que esperaran a que él volviera de vacaciones para comunicarme en persona la decisión de la empresa. Todo se zanjó de la manera más fácil para ellos: una carta al finalizar mi jornada. Sin explicación alguna. Sólo tuve las de mi jefe, a posteriori. Me sentí injustamente juzgado, injustamente infravalorado.

Hasta aquí, los hechos. No me voy a detener a analizarlos. Que cada cual saque, si quiere, sus conclusiones. Yo ya he pasado página, y ahora lo que me interesan son las frases con las que he empezado mi artículo.

“Es difícil aceptar que no te valoren, hace mucho daño; pero es sólo su opinión”. Sin duda. Cuando sientas que alguien no te valora, intenta que te explique por qué. Si no lo hace, ya sabes que su juicio vale menos que nada. Si lo hace, tendrá que concretar qué es lo que no le gusta. Entonces, de lo que te diga, saca tus propias conclusiones, tu propio aprendizaje. Contrasta esa opinión con la de otras personas. Pero no te dejes hundir por el juicio de nadie, y menos por el de alguien que no sabe nada de ti, que te está juzgando superficialmente.

“Gran oportunidad para empezar por tu cuenta”. Es algo a lo que llevo tiempo dando vueltas. Y, efectivamente, en estos momentos la idea cobra fuerza. Este blog, y todo lo que lo rodea, puede ser la plataforma de lanzamiento.

No te quedes con lo negativo de los fracasos, si es que se les puede llamar así. Conviértelos en oportunidades. Utilízalos como pértiga para saltar obstáculos. Saca, una vez más, conclusiones, aprende, y comienza de nuevo. Sin mirar atrás.

Por cierto, no quiero dejar de hacer una mención especial a la persona que me escribió esta frase. Me decía que “te llamo el lunes para un café”. Llevábamos años sin vernos, no teníamos trato desde hace mucho. Pero me dijo que me llamaba y me ha llamado. Me dijo que nos tomábamos un café y nos lo hemos tomado. Es un hombre de palabra, cariñoso y atento a las necesidades de los demás. Con personas así es como se construye el mundo. Rodéate de ellas y llámalas cuando las necesites. Pedir ayuda no es de débiles sino de sabios. Jaime, si algún día tengo una casa ya sabes quién me va a poner y mantener el jardín.

“La fórmula, creer en ti”. Efectivamente. Nunca dejes de creer en ti. No permitas que un inepto sin sensibilidad te hunda. Vales mucho más de lo que te imaginas, y, por supuesto, vales más que inútiles que hacen juicios infundados. Cree en ti y sigue adelante.

“A por el siguiente, y a triunfar”. Ya está dicho en los párrafos anteriores. Pasa página y no mires atrás. El camino está delante, no detrás. Tu triunfo depende de lo que hagas ahora, no de lo que hiciste ayer, y mucho menos de lo que un necio no te dejó hacer. Adelante, siempre adelante.

“Si se cierra una puerta, se abre una ventana”. Siempre ocurre. Pero no esperes a que se abra sola. Ábrela tú.

“Te veo en la presentación de tu libro, y te veré disfrutando de lo que te gusta y haciendo lo que quieres”. El veinticinco de septiembre presento un libro, mi primera novela. Allí estaré acompañado de gente a la que quiero, disfrutando de mi trabajo verdadero (aunque no me dé de comer, de momento).

Si tienes una afición, si algo se te da bien, no lo dejes. Dedícale tiempo, todo el que puedas. Disfruta de ello. Es posible que, antes o después, se convierta en tu modo de vida. Entonces se cumplirá lo que decía Confucio: elige un trabajo que te guste y no trabajarás ni un sólo día de tu vida. Es mentira, no te lo creas. Trabajarás, claro que trabajarás. Pero lo harás a gusto, estarás feliz y lo harás a tu manera. Será lo más parecido a jugar y lo menos a trabajar. Seguro que a eso se refería el sabio oriental.

Todas esas frases, y los análisis consiguientes, me los aplico a mí. Son mis reflexiones personales sobre lo que me ha pasado. Y las comparto contigo, por si a ti te sirven.

Para terminar… Quizá necesites de alguien que te acompañe en tu camino. De alguien que te ayude a ver ese camino que no logras vislumbrar. De alguien que te ayude a sortear ese obstáculo con el que siempre acabas tropezando. Llámame. Además de escritor soy coach, y además de coach tengo una experiencia de vida que puedo poner a tu servicio. No lo dudes. Cuenta conmigo. Estaré encantado de caminar contigo hacia el éxito.

P.D.: gracias a todos los que me habéis apoyado en estos momentos. También, claro está, a aquellos cuyas frases no aparecen en este artículo. Cualquier golpe de aliento siempre es bienvenido y te impulsa hacia adelante. Gracias.

 

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4 comentarios en “Recomenzar

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