Un giro

Si estos callan, hablarán las piedras. Lc, 19-40.

Va a hacer ya seis meses que no paso por aquí. Seis meses sin escribir una sola línea. Seis meses, sin embargo, que no han sido de inactividad. Ha sido un tiempo en el que mi vida ha cambiado, y en el que he pensado, he reflexionado, he sacado conclusiones, y, finalmente, he tomado decisiones. Una, en concreto, afecta a este blog, al proyecto con el que lo inicié, a los temas sobre los que en adelante escribiré, y, especialmente, al fondo de los artículos que desde ahora leerá por aquí el que me quiera seguir en esta nueva etapa. Vamos, que voy a dar un giro importante al blog.

Hasta ahora me he centrado en el crecimiento personal, en el coaching, y sobre ello he escrito. Eso no está mal. En su momento me ayudó, y yo también he podido ayudar a otras personas. Sin embargo, mis reflexiones, mi oración personal, y las sugerencias de una persona muy importante de mi vida, me han hecho darme cuenta de que eso no es suficiente. Si echo la vista atrás, puedo ver muy clara la acción de Dios en mi vida. Es Él quien me mueve, es Él quien me sostiene, es Él el que me dio la vida, y el que me dio, entre otras cosas, una serie de talentos. Uno de ellos, dicen algunos, es la capacidad de escribir bien. A Dios le debo todo, también eso, mi afición por la literatura, mi gusto por la escritura, y la capacidad de hacerlo bien. Y puesto que a Él se lo debo, creo que es justo que yo le devuelva a Él al menos una parte de lo que me da. Y digo una pequeña parte, porque por mucho que yo le dé, nunca podría devolverle ni una milésima de lo que Él me da cada día.

Es por eso, que a partir de ahora, Dios va a estar muy presente en los artículos que escriba. Unas veces hablaré directamente de Él, otras trataré de blandir mi pluma para defender la fe católica, la fe que me dieron mis padres, mis abuelos y mis maestros, y por la que me siento muy orgulloso. En otras ocasiones daré mi opinión -que, a menudo, resultará políticamente incorrecta- sobre temas de actualidad. Creo que ha llegado el momento de decirlo alto y claro: soy católico, y quiero ser, con la gracia de Dios -sin ella nada es posible en esta vida- coherente con esa fe.

Llevaba un tiempo dando vueltas a este giro, y de pronto, ayer mismo, me surgió la oportunidad de asistir a la proyección de un documental sobre los cristianos perseguidos en Irak. “Guardianes de la fe” era el título, y Jaume Vives su presentador. Tanto la presentación de Jaume, como, especialmente, el documental, terminaron de convencerme de que era necesario ese cambio del que te hablo. En Irak, y en otras partes del mundo, matan a los cristianos por el mero hecho de serlo. Ellos, pudiendo renegar de su fe para salvarse de la muerte, no lo hacen. Prefieren ser asesinados en nombre de Cristo, o perder sus casas y todas sus posesiones, antes de renunciar a su fe. Mientras, en Occidente, nos avergonzamos de decir que somos católicos, lo ocultamos, casi pedimos perdón por ello. Y por eso, se nos pedirá cuentas al final de la vida. Nos las piden ya esos cristianos, que prefieren perder la vida antes que perder a Cristo.

No me enrollo más. Espero volver pronto, y no pasarme otros seis meses sin dar señales de vida. Te animo a seguirme, a comentar mis artículos, a preguntarme lo que se te ocurra, a criticarme (siempre desde el respeto, si no, no publicaré tu comentario)… Estoy a tu disposición.

guardfe

Anuncios